Transformación energética en Colombia: la visión empresarial que está redefiniendo el futuro sostenible


COLOMBIA (Febrero 27 de 2026).        La transformación energética dejó de ser una tendencia para convertirse en una necesidad estructural. Colombia atraviesa uno de los momentos más determinantes en la redefinición de su matriz energética, impulsando la transición hacia fuentes limpias, eficientes y sostenibles. En este escenario, el liderazgo empresarial juega un papel crucial, y voces como la de Edwin Hernández, CEO de Ecoled, se consolidan como referentes en esta nueva etapa del desarrollo nacional.

La transición energética no se limita a instalar paneles solares o integrar nuevas tecnologías: implica una reconfiguración profunda del modelo productivo, la eficiencia industrial y la cultura empresarial frente al consumo energético. Bajo esta visión, Hernández ha promovido un enfoque estratégico que combina innovación tecnológica, sostenibilidad ambiental y competitividad económica. Como él mismo ha señalado: “Apostarle a esta transformación energética no solo representa una respuesta a la crisis climática global, sino una oportunidad económica tangible”, destacando que la sostenibilidad no es un gasto, sino una inversión de alto impacto para el país.

Además, Hernández ha enfatizado que esta transición debe ser comprendida como un proceso estructural, no como una moda ni un lujo: la transformación energética es clave para la estabilidad y el futuro del país, pues fortalece la autonomía energética, disminuye la vulnerabilidad frente a fenómenos climáticos y genera oportunidades de empleo verde en regiones apartadas. En su visión, “Colombia posee un potencial extraordinario debido a su diversidad de recursos renovables, que si se aprovecha con políticas claras y articulación público-privada puede consolidar al país como referente mundial en sostenibilidad”, subrayando que este cambio debe ser parte esencial de la agenda estratégica nacional.

Colombia proyecta un crecimiento exponencial en energías renovables no convencionales, especialmente solar y eólica, lo que posiciona al país como uno de los mercados emergentes más dinámicos en materia energética en América Latina. Sin embargo, el verdadero desafío no está únicamente en la expansión de capacidad instalada, sino en la articulación de soluciones integrales que permitan reducir costos, optimizar procesos y generar impacto social.

Desde su experiencia en el sector, Edwin Hernández ha defendido una premisa clara: la transformación energética debe ser rentable, escalable y socialmente responsable. Esto implica integrar eficiencia energética en empresas, desarrollar modelos sostenibles que generen empleo y reducir la huella ambiental sin sacrificar crecimiento económico. En esa misma línea ha afirmado con contundencia: “Colombia tiene todo para liderar la transición energética en América Latina: recursos naturales, talento técnico y empresas comprometidas con la innovación sostenible”, subrayando el potencial estratégico del país en este proceso histórico.

La nueva era energética demanda líderes que entiendan que la sostenibilidad no es un gasto, sino una inversión estratégica. En este contexto, la adopción de energías limpias se convierte en un catalizador de competitividad, innovación y resiliencia frente a los desafíos climáticos y económicos globales.

Más allá de cifras y proyecciones, la transformación energética representa una oportunidad histórica para Colombia: fortalecer su independencia energética, atraer inversión extranjera, impulsar el desarrollo regional y consolidarse como referente en sostenibilidad en América Latina.

La visión de Hernández,  quien se ha convertido en la cara de la  transición energética en el país, se alinea con esa meta: una transición estructurada, tecnológicamente robusta y socialmente inclusiva, donde la energía limpia no sea una alternativa, sino el nuevo estándar del desarrollo empresarial y nacional.

Fuente: Central de Noticias AndeanWire